Urbanismo

En el planeamiento de cómo estará estructurado cada edificación u espacio de una ciudad, el urbanismo juega un papel importante y fundamental. El urbanismo, un término que se dio a conocer hace algunos años pero que era empleado desde la época del imperio romano, ha cogido fuerza gracias a la promulgación de los ayuntamientos de las ciudades por llevar a cabo la organización de todos los espacios en función de las normas establecidas. 

Sin embargo, para todo aquél que esté interesado en la carrera, saber qué es el urbanismo, cómo ha sido utilizado y cuál es su finalidad, puede serle de mucha utilidad para comprender el trabajo detrás de la urbanización y los distintos ayuntamientos en el mundo. 

¿Qué es el urbanismo?

La definición de urbanismo puede variar mucho, pero en términos generales se trata del estudio de cómo debe estar ordenada una ciudad a nivel geográfico. El urbanismo es una disciplina que busca planificar cómo estará ordenado un espacio de acuerdo a los matices más influyentes de la ciudad, como es el caso de la forma, la disposición del espacio y, por supuesto, la situación económica, social y ambiental que tiene el territorio, las cuales influyen en el modo de vivir de las personas y en la misma construcción y distribución de la ciudad. 

Es importante destacar que, si el urbanismo sólo se enfoca en la disposición geográfico de la ciudad, el enfoque será arquitectónico –enfocado en la estética, el entorno de la ciudad y hasta diseños para mejorar las infraestructuras en el futuro. No obstante, si se toman en cuenta otros aspectos en el análisis de disposición de la ciudad, como son las actividades sociales, culturales, económicas, políticas y ambientales, la planificación de la construcción de la ciudad se hará desde un enfoque social, buscando el modo de satisfacer las necesidades de la comunidad. 

Importancia de la clasificación y calificación del suelo en el urbanismo

El proceso para urbanizar un espacio lleva tiempo. La urbanización es un proceso de diseño y planificación, pero también de análisis, puesto que hay que evaluar todas las condiciones necesarias para determinar cuál es el mejor plan de acción a seguir. Más allá de concretar cuál es la mejor distribución del espacio en base a las necesidades humanas –enfocadas principalmente en aspectos económicos, sociales, culturales, políticos, estéticos y tecnológicos–, es necesario realizar un estudio previo del territorio para determinar cómo se puede aprovechar, y para ello es necesario realizar una clasificación y calificación del suelo. 

Con la clasificación del suelo se busca identificar los tipos de suelos que hay en el área, puesto que a partir de ahí es que se puede saber qué tipo de edificación se puede construir. En conjunto con la calificación del suelo, se termina de establecer cuál es el uso que se le dará a cada espacio en función del tipo de suelo que tenga, ya sea un suelo no urbanizable, urbanizable o urbano. Cada destacar que cada clasificación de suelo corresponde a un tipo de calificación, por lo tanto, es necesario saber a qué se refiere cada clasificación y cuál es su respectivo uso:

  • Suelo urbanizable: en este tipo de terreno se puede aprovechar el espacio para zonas verdes –como bosques– o incluso para fines agropecuarios. 
  • Suelo no urbanizable: corresponde al espacio de terreno rural que están destinados en convertirse en territorio urbano. Es importante destacar que este tipo de suelo puede pasar a ser urbano si se realizan la transformación urbanística necesaria, por lo que, de acuerdo a la normativa estatal de cada región, un suelo rural o suelo urbanizable puede pasar a ser territorio urbano si se toman en cuenta ciertos elementos claves, como servicios básicos por medio de tuberías de agua potable, cañería para aguas residuales, cableado eléctrico y tuberías de gas directo, por nombrar algunos servicios. 
  • Suelo urbano: es aquél terreno que ya ha sido incluido en la urbanización de una ciudad, municipio o parroquia y que, además, cuenta con todos los servicios urbanos para ser habitado. 

En los planeamientos urbanísticos es posible cambiar el uso de un suelo –que ha sido calificado anteriormente– si se han realizado los estudios necesarios para determinar cómo se puede transformar un suelo a otro. Un ejemplo de ello es transformar un espacio con suelo urbanizable a urbano. 

Conclusión

En conclusión, el urbanismo brinda una visión general de cómo puede estar distribuida una ciudad, provincia o municipio de acuerdo a las características básicas del territorio, un aspecto que puede ser aprovechado en la actualidad para delimitar cómo estará dividido el espacio –y, de acuerdo a la clasificación del suelo, cómo será utilizado. 

A través del urbanismo, las civilizaciones han tenido la oportunidad de aprovechar al máximo todo el espacio de tierra disponible que ofrece la naturaleza, y con ello, establecer toda clase de obras que puedan servir para un fin en específico. Evidentemente, el urbanismo no sólo se trata de distribuir el espacio y ordenar dónde y cómo estarán ubicadas las edificaciones; se trata de estudiar qué tipo de sociedad habita en el territorio y, en base a ello, establecer cuál es la mejor distribución de espacio y ordenación de obras que satisfagan el estilo de vida de los habitantes. 

El hecho de que en el urbanismo se tomen en cuenta factores económicos, sociales, políticos y culturales para la organización de una ciudad, hace que sea posible aprovechar aún más el espacio de tierra disponible. En pocas palabras, con el urbanismo se busca organizar cada uno de las edificaciones en función de las condiciones de la sociedad que la conforman, de modo que a nivel económico no represente un problema para el ciudadano común adquirir una propiedad o incluso desenvolverse en ella. 

Es por esto y más motivos que la planificación urbanística es uno de las disciplinas más empleadas en la construcción de ciudades o pueblos nuevos, en especial cuando se desea que el espacio sea habitado y aprovechado con rapidez.

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